Buenos días,

estoy de nuevo por aquí, estoy ocupada últimamente porque tengo varios proyectos que terminar, por ello no he podido continuar con el blog un tiempo, dicho esto, continuo.

El día que esperaba ansiada mi cita, estaba arreglándome en casa, no sabía que ponerme, todo me quedaba mal, no encontraba lo ideal para la cita, de hecho me cambie 10 veces, sin hablar del peinado, quería estar perfecta.

Ese día mi madre me preguntó, que dónde iba tan arreglada y por la mañana a penas eran las 9.00 siendo sábado no trabajaba, y le dije que a ver a una amiga, fue lo primero que se ocurrió mi madre no ponía cara de creerme mucho pero terminé cogiendo mi bolso y salí.

Cuando llegó el autobús, subí corriendo y le llamé, sonó varias veces hasta que lo cogió, finalmente hablamos, me dijo que tenía ganas de verme, que me echaba de menos, y yo a él también. Cuando el autobús llego estaba ahí esperándome, era todo como un sueño, era feliz, me sentía completa se nublaba mi alrededor y solo lo veía a el, sentía que estábamos solos cuando nos fundimos en un cálido abrazo.

Me dio la mano y fuimos juntos a desayunar, hablamos de tantas cosas, teníamos tanto en común, había momentos que reconozco, desconectaba de la conversación por quedarme embobada mirándole (como si todavía no terminase de creerme que era real), fuimos a parques bonitos, compartimos un día maravilloso, pero no me podía quedar a dormir con él ya que tenía que volver a mi casa de hecho mi madre estuvo llamándome todo el día y yo ponía en silencio el móvil, sabía que me regañaría por las horas que eran pero me daba igual todo.

Paseamos de la mano por la noche, nos dimos besos en cada esquina de la ciudad, me sentía libre me sentía completa, me sentía en paz.