Capítulo 8: Continuando en un sueño

Era domingo y él continuaría aquí, por lo que habíamos quedado por la  tarde en vernos, ese día hacía buen tiempo, a pesar de que era invierno, mi madre no me preguntó nada por la mañana, únicamente me observaba y no decía nada, pensé que estaría enfadada, así que la pregunté, pero me dijo que no, que últimamente no contaba con ella para hacer cosas y que yo tenía un comportamiento extraño, que de todos modos cuando quisiera hablar, ella estaría aquí para escucharme.

Le dije que no se preocupara tanto que no me pasaba nada, únicamente que estaba conociendo a una persona especial, pero evité entrar en más detalles, porque mi madre no habría entendido mi relación y menos si le contaba que a la persona la conocí por internet, así que solo le conté eso.

Ella no se sorprendió mucho, sería porque ya algo se olía, y a pesar de las preguntas que empezó a hacerme, intenté no entrar en detalles, y decirla que no se preocupara, que tengo cuidado que es una buena persona, que más adelante iba a contarle más cosas y que confiara en mí.

Después de terminar mis tareas de la Universidad, miré mi reloj, y ví que eran las 16.00 horas, habíamos quedado en el centro a las 17.00, me apresuré me vestí rápidamente y salí corriendo al autobús. Para mantenerme ocupada durante el trayecto, siempre llevaba mi maquillaje conmigo para matar el tiempo y los nervios hasta llegar, me terminaba de retocar durante el camino y evitaba ponerme nerviosa.

Al bajar del autobús intentaba buscar su mirada entre la gente que había fuera, y cuando la encontré, un escalofrío recorrió mi cuerpo, como si de una descarga se tratara. Corrí hacia él y nos besamos apasionadamente en mitad de la calle sin que nada nos importara, continuando en nuestro sueño.

Fuimos a merendar y ese día tenía pensado, decirle todo lo que sentía a la cara, porque hasta entonces solo le había dicho que le quería, pero de tímida manera, porque los nervios no me dejaban expresarme, es como si a la hora de hablar algo me parara en cuanto me miraba.

Empezamos hablando del tiempo mientras tomábamos un café, me cogió de la mano y me dijo, que me quería, y yo le dije, ¿recuerdas que vamos a casarnos?, me dijo que si, que estaba seguro, y de repente me dio un vuelco el corazón, pensé que mi sueño nunca se acabaría.

Deja un comentario