Capítulo 4: ¿Quieres casarte conmigo?

Buenas noches,

Continuando con la historia, he de decir, que tengo guardadas todas las conversaciones que teníamos de Facebook durante años, antes de darme de baja de las redes sociales, decidí guardar toda nuestra historia. Más adelante publicaré algunas de ellas. En parte quisé guardar mi gran y amor verdadero, pocas cosas para mí tienen tanto valor como esas palabras, de hecho tengo varias copias.

Como iba contando nuestra relación fué volviéndose más seria, y cada vez tenía más ganas de verle de tener más de él. Me decía a mí misma que intente ir despacio, que reflexione, pero era imposible luchar con mis ganas de tenerlo todo y tenerlo ya con el. Nuestra relación no tenía etiquetas ni nombre, pero empezaba a molestarme esa situación, sobre todo cuando me hablaba de su día a día y aparecía el nombre de cualquier chica, por mucho que sea su amiga me molestaba porque yo estaba lejos, y no tenía nada formalizado con él. Me daba miedo pensar que no sentía lo mismo que yo. Así que decidí marcar distancias con él, cosa que no pude hacer porque a esas alturas cupido ya había marcado mi destino. Continuamos hablando cada noche y todos los días por teléfono, cada vez teníamos más confianza.

Los días de ese año recuerdo que estaba pasando una fase tranquila, sin salidas nocturnas y poco movimiento, lo único que me importaba ya era hablar con él. Ya nada me parecía igual, me daba lo mismo que tontearan conmigo los chicos que ya ni me molestaba en responder, sin tener claro qué sentía él por mi, y con mucho miedo a perderle, empecé a plantearme, hasta qué punto me compensaba mantenerlo en mi vida, pero como decía antes ya no había marcha atrás, mis sentimientos ya no me lo permitían.

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Un día volviendo del trabajo me dijo que me tenía que contar algo, y yo me preocupé mucho, me invadía el miedo de pensar que pudiese decirme que había conocido alguna persona especial en su vida, o que volviese con su ex, o cualquier cosa. Se me hizo eterno el camino desde el trabajo a casa, para poder llegar y hablar con él. No podía esperar más, nada más llegar a mi casa cerré la puerta de mi habitación, aún con el bolso en la mano, encendí el portátil y me conecté, de los nervios no podía ni escribir, empezó diciendome que quería hablar conmigo que quería decirme algo especial, que le había estado dando vueltas, que quería casarme con él.

Atónita, esa es la única palabra que podía definir mi cara, lo leí varias veces, porque sinceramente no me lo podía ni creer. Pero era real, me declaró su amor, y es más, me dijo que quería casarse conmigo, a la locura, sin habernos visto todavía en persona. Yo tenía 18 años y estaba empezando mi carrera, no nos habíamos visto, pero adivinen mi respuesta…

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