Capítulo 14: Mi desaparición

Cuando quise darme cuenta, estaba volando hacia la ciudad de mi enamorado, con un billete sin vuelta. Tenia el corazón en la mano, por un momento sentía que flotaba, que no me encontraba dentro de mí, me sentía perdida y con dudas, pero ya era tarde para retroceder. Había elegido luchar, y ya no podía echarme atrás, por mucho que me doliese abandonar mi casa, no había tenido opción, solo me quedaba guardar esos recuerdos dentro de mi corazón, cerrarlos y continuar. Pero me asaltaban las preguntas de si me podrían perdonar algún día, por la decisión que tomé, por actuar de esta manera, no quería pensarlo, me inundaban los pensamientos, así que decidí mirar por la ventana del avión y dejarme llevar.

La llegada se hizo eterna, pero ahí estaba atravesando el aeropuerto, con nervios y un sentimiento de culpa que apenas me dejaba respirar, pero nada más verle, volví a sentir, ese silencio, esa calma recorriendo mi cuerpo. Nos fundimos en un intenso abrazo, que me hizo recordad porqué tomé esta decisión.

Estuvimos el día visitando la ciudad juntos, mientras caminábamos por las calles estrechas, nuestras miradas de complicidad y amor nos perseguían allá donde íbamos. Pero en mitad de nuestro paseo me llegó un mensaje al móvil, empezaba la peor parte de todo, era mi madre, me preguntaba que dónde estaba. Pese a que lo había pensado en muchas ocasiones, en el momento de la verdad no sabía qué responder o cómo abordarlo, pensé en responder más tarde, pero la preocupación iba a ir creciendo.

Entonces decidí llamar a mi madre, y contarle mi decisión, me armé de valor, llamé a mi madre, por un momento deseaba que no respondiese, pero me respondió, me paré en mitad de calle y le conté entre lágrimas que no iba a volver nunca más, que no me habían dejado vivir mi historia de amor, que no había tenido elección. Esperaba una respuesta dura, pero no fue así, solo podía oír el silencio, y casi podía tocar el dolor que sentía mi madre al otro lado del teléfono. Después de unos segundos, mi madre me respondió entre sollozos, que tenía que volver que huir con mi enamorado, no es ni será la mejor opción, que no era manera de actuar. Pero yo estaba cegada no atendía a más razones que las que me dictaba el corazón, ellos me separaron de la persona que amaba, no podía permitirme pasar por eso otra vez. Así que le dije adiós, mamá, y apagué el teléfono.

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